FRANCIA - Elecciones 1a. vuelta

Esperaba con ansiedad la llegada de las elecciones francesas por aquello de vivir en directo en la cuna de la Revolución Francesa, en la república del Mayo francés y el país que ha hecho famoso su “liberté, égalité et fraternité”. La patria de Rousseau y Robespierre y la fuente donde ha bebido, durante siglos, la Diplomacia. Sin embargo, el resultado ha sido desolador: una auténtica patata; peor que un partido de ajedrez por radio. Los candidatos han hablado de todo y nada, veamos:
Sarko. El candidato de la derecha se ha concentrado en donde el es fuerte: la problemática social. Es normal, ha sido el Ministro del Interior los últimos cuatro años donde, entre sus logros más sonados, tiene el haber enfurecido a todos los “banlieus” (1) parisinos, a los que incluso llegó a insultar. Claro que gracias a ello, se desencadenaron aquellos inolvidables sucesos, para disfrute de la industria automovilística, que finalizaron con la quema de más 5500 vehículos; eso es lo que se llama dinamizar el consumo. Pero no todo son desventajas porque así tampoco tuvo que visitarlos durante la campaña - a pesar de su promesa de ir- porque sus fans lo estaban esperando, con objetos contundentes. Total que como solución máxima, se ha sacado de la manga un Ministerio de la Inmigración y de la tradición Francesa. Sarko está convencido de que todos los males de Francia pasan por los Inmigrantes. El sabe de lo que habla: sus padres que eran húngaro y griega, emigrantes ellos, son los responsables de haber parido semejante interfecto, con las consecuencias que puede traer para Francia si alcanza la presidencia.
Sego. La candidata socialista ha resultado ser la suma de una teletienda y el catálogo de Amazon. No había problema al que ella no tuviera solución. Que si los alquileres están por las nubes, pues ella crearía un bono para los alquilados. Que la coches son muy caros, pues ella subvencionaría la industria automotriz para que hiciesen descuentos a solteros, casados y viudos; las mujeres directamente gratis. Y cuando le preguntaban con que dinero pensaba pagar todas esas magníficas ideas, entonces recurría al imbatible “pasa palabra”. Eso si, muy mona la señora, siempre impecablemente vestida y mejor peinada; maquillaje el justo y joyas ninguna. Su gobierno sería amplio y con cabida para todo el mundo que quisiese participar en la creación de la nueva república. Eso si, a los viejos líderes de su partido les agradeció sus servicios, jubilándolos en plena campaña, no vaya a ser que también quieran opinar.
Bayrou. Un tipo majo donde los haya. Vamos a ver, un político que le calza un sopapo en público, a un mocoso porque hurgó en el bolsillo de su chaqueta, merece el mayor de los respetos. Porque mucha tontería de lo “políticamente correcto” pero a los niños hay que enseñarlos desde pequeños que después pasa lo que pasa. Además el candidato del centro, es un señor que todavía vive en su pueblo natal y demuestra destreza rural. Un político que se sube a un tractor y logra ponerlo en marcha, sin manual, además de desplazarse en él sin arrollar ha nadie, es digno de tenerse en cuenta. Su objetivo nivelar las cuentas del estado ya que la deuda que va a dejar Chirac, supera el millardo de euros. Además no ha prometido nada; lo cual en política tiene un precio. Sr. Bayrou por lo menos se hubiera atrevido a ofrecer la próxima organización del Roland Garros. ¿Qué ya la tiene Francia? Bien, pero Ud. pondría redes ecológicas y, de paso, se ganaba a los verdes.
Y en la cuarta posición quedó el único, el inigualable, el vetusto, al más galo que Asterix, el Sr. Le Pen. Esta vez quiso mostrar un lado más amable y claro, eso junto con los 78 abriles, lo condenó casi al ostracismo. ¿Como no vas a exigir la tirada al mar de todos los marroquíes, argelinos y senegaleses que afean los Campos Eliseos? ¿Cómo no pedir la quema en la hoguera de los homosexuales siendo algo tan patriótico como Juana de Arco? Es que ya se está poniendo mayor. Eso si, el que tuvo, retuvo y cuando fue a dar una charla a una universidad, excitado por los silbidos, además de llamarlos imbéciles, les aconsejó la masturbación como método anticonceptivo. Es que este viejito es la monda. Si, pero la de limón. Me llamó la atención que la noche de las elecciones estaba acompñado de sus incondicionales y el era el jovenzuelo de la pandilla. Ay, Le Pen, apúrate que no es que estas perdiendo electores; no, no, es que se te están muriendo.
Y Francia pues igual. Con su más de 8% de paro y con las deslocalizaciones de empresas, la corrección es al alza, como dirían en la bolsa. Peor lo tienen los jóvenes porque en ese “segmento”, el paro alcanza el 22% pero de esto, salvo los de la denominada extrema izquierda, no hablaron los candidatos porque tampoco es para darles disgustos a los compatriotas, en el mes de las ofertas. En Francia viven más de 300 mil personas en la calle y más de 1 millón, en viviendas indecentes. Todos los candidatos prometieron meterle mano al problema, aunque no indicaron ni como ni de que manera. Sospecho que podría ganar la idea de la subvención de tiendas de campaña, en colores pasteles, para que no llamen tanto la atención. La delincuencia ha aumentado –otro magnífico logro de Sarko- pero eso debe ser por la comida rápida que produce muchos gases. La educación apunta a ser cada vez más privada que pública lo cual es normal cuando el dinero escasea. Eso si, Francia ya cerró la compra de un segundo submarino nuclear, acaban de entregarle el primero, para defenderse de la agresión de, de, bueno, digamos que, por si acaso. Es importante señalar que en una entrevista le preguntaron a Sego cuantos barcos de guerra tenía Francia, y se equivocó en la respuesta. Los seguidores de Sarko se burlaron de ella hasta que le hicieron la misma pregunta a su candidato que también se equivocó; ¡es que tampoco pueden estar en todo! Es paradójico que no sepan el inventario de la Armada pero si estén de acuerdo en comprar unidades adicionales; total es solo cosa de unos milloncejos.
Francia sigue siendo mucha Francia, todavía. Aún le queda la torre Eiffel, los quesos, el arco de Triunfo, la mostaza de Dijon, Versalles, el paté, Sacré-Coeur, el vino tinto y un montón de cosas y lugares maravillosos que no cabrían en un blog. Sin embargo, los políticos actuales franceses son como Montmatre; donde hubo maestros de la pintura, ahora solo quedan caricaturistas, y malos.
(1) Barrios de desfavorecidos, normalmente ubicados en la periferia de las ciudades








